lunes, 9 de marzo de 2015

Elige tu propia aventura

¿Hay mejor forma de enganchar a la lectura que sentirte el protagonista de un libro? ¿Hay mejor forma de sentirte el protagonista de un libro que decidir tú cómo va a continuar dicho libro? En 1969 Edward Packard pensó que no la había, y a lo largo de los 80 y 90 nos convenció a muchos entonces jóvenes lectores de que tenía toda la razón. Y así, cuando yo era pequeño era raro ir a casa de cualquier amigo y no encontrar en su estantería alguno de los libros de Elige tu propia aventura.

En España, eran unos pequeños libros rojos editados por Timun Mas. Estaban escritos en segunda persona y de vez en cuando te ibas encontrando ante una elección; en función de qué decidieras, ibas a una página o a otra, y así el argumento cambiaba en base a tus elecciones. No era raro leerte el libro varias veces, probando diversos caminos. Es lo que en el mundillo se conoce como libro-juegos o, más técnicamente, hiperficción-explorativa, y nos permitió conducir nuestras propias aventuras mucho antes de que llegaran los primeros videojuegos. 

Hoy la colección quizá no sea tan omnipresente en las habitaciones de los chavales, pero sigue viva, con nuevas publicaciones. Además, tenemos también disponibles opciones más modernas, para vivir una experiencia lectora similar pero con las nuevas tecnologías en la mano, que parece que siempre engancha mejor con la nueva generación "tecno-nata". Hay una versión en app, y un twittero creó un experimento muy interesante a través de la popular red social. 

Pero, qué queréis, yo prefiero la versión de papel. Me crié en los 80. Y el año pasado, cuando revisando viejas estanterías me encontré con un par de estos libros, decidí probarlos en el Déjame Que Te Cuente. Éxito absoluto. Así que, obviamente, este año han vuelto.




En la sesión del jueves pasado comenzamos a leer El misterio de las piedras sagradas, uno de los títulos de Elige tu propia aventura escrito por Louise Munro Foley. Lo cierto es que la sesión fue algo alborotada, pero era previsible, dado el cambio de formato. Pero merece la pena el alboroto hasta que se acostumbren, porque este formato tiene mucho que aportar. Porque ya no estamos hablando sólo de animar a la lectura o de estimular la fantasía, que nunca ha sido poco. Pero ahora más. Con cada nueva opción que ofrece el texto, nuestros chavales están trabajando la toma de decisiones colectiva, con lo que ello implica de argumentar, escuchar y respetar. Están también cogiendo práctica a la hora de asumir las consecuencias de sus elecciones. Están tomando conciencia de que la vida está llena de posibilidades y que nosotros escogemos el camino que queremos seguir. Ah, y, por supuesto, se lo están pasando bien. No está mal para una sesión de cuentacuentos.

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