Tiene más de 50 libros publicados en su país natal, y, sin embargo, cuando oyes hablar de Quino, sólo te viene un nombre a la cabeza: Mafalda. El 29 de septiembre de 1964, el semanario Primera Plana, de Buenos Aires, sacó a la luz la creación que daría fama mundial a este dibujante argentino. Para cuando nueve años después dejó de publicarse, Mafalda ya había conquistado el planeta, y hoy, aunque han pasado más de 40 años desde su última viñeta, sigue siendo uno de los personajes de cómic favoritos de mucha gente. Teníamos que hacerle un hueco.
El hueco que le hemos hecho no es muy grande, y no estará mucho tiempo con nosotros, pero es que, francamente, no es un cómic muy llamativo. El dibujo en blanco y negro no ayuda a hacerla más atractiva, y sus reflexiones y frases lapidarias, que rebosan sabiduría y crítica al por mayor, no son en absoluto sencillas. Vaya, que no es un cómic para niños. De hecho, estoy convencido de que la mayor parte de los chavales de Primaria que se lean las viñetas que durante un tiempo nos acompañarán en nuestro tablón de cómics no van a entender prácticamente nada. Probablemente, ni siquiera muchos de los de Secundaria... Pero lo leen, y algo queda. Irá calando. Y merece la pena dejar que les "moje" algo de Mafalda, porque el mundo sería mejor si nos rigiéramos por los consejos de esta filósofa disfraza de niña pequeña. Aunque probablemente perderíamos la sopa.