jueves, 30 de abril de 2015

Neandertal

La parte que más me gusta de la Historia es la falsa. Quiero decir que, sí, me gusta la Historia como disciplina, la documentada, la que nos cuenta cómo ocurrieron las cosas y nos permite comprender mejor cómo hemos llegado a donde estamos. Pero, siendo sincero, me gusta aun más la Historia que sólo sirve como marco, como contexto en el que ambientar una narración que sea incluso más emocionante que los hechos auténticos. Vaya, que me gusta la ficción histórica. Y dentro de este género se enmarca el nuevo cómic que estamos compartiendo en la biblioteca. 


Neandertal es una obra en tres tomos de Emmanuel Roudier, famoso dibujante de cómics francés que ya había ambientado otras de sus historias en la prehistoria paleolítica y que incluso creó un juego de mesa que se desarrolla en esta época (Würm). Hablamos, pues, de un hombre muy especializado ya en este entorno que trata los datos históricos con considerable rigor y que da claras muestras de una fuerte documentación en su trabajo, a través de detalles en las viñetas en las que es fácil reconocer muchos de los datos que nos contaron en el colegio. Es cierto que probablemente no sea yo la persona más adecuada para juzgar su rigor histórico, pero lo avalan tanto Agustín, el profesor de Historia (de aquí, del Zola) que me lo recomendó, como Millán Mozota, arqueólogo que nos ha dejado una detallada reseña de este cómic

Pero insisto en que la rigurosidad de Neandertal es lo que menos me importa. Personalmente, lo que más me gusta son las maravillosas escenas panorámicas, esos vistazos sobre la pradera que nos trasladan sin dificultad a enormes pastos entre animales mastodónticos. Paisajes más dignos de lienzo que de papel, más de cuadro que de cómic.


Y, si lo pienso un poco más, creo que incluso más que el detalle o la vivacidad de los paisajes, lo que más me gusta de ellos es ver cómo los chavales se sumergen en esas mismas praderas. Porque ahí, entre los hierbas, sé que no tardarán en dejar atrás a Laghu, el protagonista cojo de esta historia. Porque ahí, entre las hierbas, hay mucho pasto para alimentar la fantasía. 

lunes, 27 de abril de 2015

Un periódico para leer

Todos los periódicos son para leer, obviamente. Pero éste tiene un matiz: es para que sus autores lean. Evidentemente, nos alegraremos mucho de que lectores ajenos le echéis un vistazo, pero lo cierto es que el objetivo de nuestro periódico no es llegar a lo más alto de la OJD, sino que, mientras crean el periódico, nuestros alumnos desarrollen su hábito lector. Para eso hemos trabajado también con sesiones en las que los chavales se aproximaban a los géneros periodísticos, experimentaban con ellos y, a través del juego, hacían frente a reportajes de calidad.

 

No descubro nada nuevo al reivindicar las posibilidades educativas de los medios de comunicación en general y el potencial particular de la elaboración de un periódico escolar. Es una actividad por lo general enormemente motivadora, que permite además un trabajo mucho más autónomo y dinámico, que fomenta la investigación y, además, ayuda a desarrollar la comprensión de conceptos, pues al tener que plasmarlos en sus propias palabras, hacen esos conceptos realmente suyos. Y, en el proceso, adquieren dinámicas de búsqueda, asimilación y síntesis de información. Y eso por no mencionar que les permite también conocer y entender mejor la prensa y su funcionamiento, con lo que ello implica a la hora de comprender el mundo en el que vivimos. Pues además, fomenta la lectura. Te pone en contacto con temas que te interesan, sobre los cuales vas leyendo y, ya se sabe, "comer y rascar, todo es empezar".

Por todo esto, en el cole llevamos ya varios años participando en el concurso El País de los Estudiantes. Y también por todo esto, este año queremos que vaya más allá. Este año nos gustaría dar el primer paso hacia un periódico permanente, desvinculado de El País, sus fechas y sus restricciones. Un periódico con todas las ventajas que ya tiene el formato actual, pero que sea más nuestro, que sea menos puntual y aislado, y en el que los alumnos encuentren una herramienta de expresión y una plataforma de expansión personal, donde, quizá, incluso empezar a cultivar una vocación profesional. Estad atentos, porque estamos empezando a andar en esa dirección. Veremos dónde nos lleva el camino.

viernes, 24 de abril de 2015

Un cuento en papel

"¡Hala, cómo mola!". Las expresiones de admiración salieron espontáneamente de boca de varios chavales al ver cómo la barca que Javi tenía en las manos se convirtió de pronto en una piraña. También fue una corona, y un zorro, y un pato. Sí, Javi nos contó un cuento casi más con las manos que con la boca.   

El jueves pasado tuvimos un Déjame Que Te Cuente muy especial. El primer Déjame en el que yo no era el cuentacuentos. En lugar de mí, tuvimos un invitado de honor: Javier, un alumno de 2º ESO. Javi se me acercó un día y me dijo que él se sabía un cuento con papiroflexia y que me lo podía enseñar para que yo lo contara en el Déjame. Obviamente, se me ocurrió de inmediato una idea mejor: que lo contara él mismo. Y así, el jueves se vio a sí mismo delante de 40 chavales afanados por saber cómo aquel papel que sostenía en las manos iba pasando de una forma a otra. 

Anduvimos cortos de tiempo y no pudimos explicar a los chavales cómo hacer las figuras, que era nuestro plan inicial. Pero el tiempo que tuvimos sí dio para cosas muy importantes. Para que los chavales conocieran otro tipo de cuentos. Para que se entusiasmaran viendo cómo aparecían entre las manos de Javi las figuras que mencionaba en el cuento. Para que un chaval mayor regalara algo de su tiempo y esfuerzo a los alumnos más pequeños. Y para que un chaval mayor se empapara un poco de la ilusión y la energía de los alumnos más pequeños. Un buen momento de intercambio. Un buen momento de construir comunidad. 


miércoles, 22 de abril de 2015

Día de la Tierra 2015

Soy un mamut lanudo. O eso dice Google, que por el Día de la Tierra nos invita a hacer un breve cuestionario para saber qué animal somos en función de nuestras costumbres. Yo, al parecer, soy un mastodonte extinto. No estoy muy seguro de qué dice eso sobre mis hábitos, pero es un tanto agorero. 
 

Al margen de mis opciones de supervivencia, lo importante es que hoy es el Día Internacional de la Madre Tierra y, como todos los días internacionales, es una buena excusa para pararnos un momento a reflexionar sobre el motivo de celebración. Y en este caso la reflexión es especialmente importante, porque al paso que vamos no creo que nos queden muchos Días de la Tierra por delante para celebrar. 

Nosotros, desde nuestro Rincón de Arte, hemos querido poner el acento en las especies que podrían no llegar a la próxima celebración. Para ello, hemos seleccionado unas cuantas de las fotos que Joel Sartore ha realizado dentro de su proyecto Photo Ark. La idea de esta iniciativa es crear un arca virtual con un propósito parecido al de la famosa embarcación bíblica: conservar ejemplares de todas las especies del planeta, aunque sólo sea en imagen. De esta forma nuestros descendientes al menos podrán ver todo lo que hemos matado. 


Sin embargo, como ecologista convencido, no puedo dejar que cunda el desánimo. Entre otras cosas, porque las fotos que adornan desde el martes pasado nuestra biblioteca son especies en peligro crítico de extinción. Para los que no estén muy puestos, hay varios grados dentro de la escala de especies amenazadas, y "en peligro crítico" es el escalón justo anterior a "extinto en la naturaleza". Es decir, que todavía están ahí. Y si todavía están ahí, entonces todavía merece la pena luchar. 

Hay mucha gente que no se rinde, muchos "guerreros del arcoiris" que siguen peleando para que quede algo después de nosotros. Por ejemplo, Alejandro González-Davidson en Camboya. Es su modelo el que debemos seguir. Porque la Tierra merece sobrevivirnos. Porque estaría bien que los nietos de nuestros nietos puedan mirar por la ventana y pensar: "Mira, supieron reaccionar a tiempo".

[Actualización - 29 de abril de 2015 - : Se ve que la exposición de Joel Sartore despertó el interés de Lucía Gómez García, una alumna de 6º de Primaria que me ha traído hoy esta presentación de Power Point que ha elaborado ella sobre este fotógrafo -al pasar la presentación a vídeo para poder insertarlo aquí, se han perdido los efectos de sonido que había metido Lucía, pero conste que ahí estaban y que desde luego ella se ha esmerado mucho en esta presentación-:

jueves, 16 de abril de 2015

"Somos mucho más de lo que nos dicen que somos"

Ya han pasado tres días desde que el lunes 13 un cáncer se llevara a Eduardo Galeano, para mí, el escritor uruguayo por excelencia, junto con Benedetti. Ya estábamos tardando demasiado en rendirle homenaje. ¿Por qué no hacerlo con las palabras que nos dejó en una de sus últimas entrevistas?


[Vídeo extraído de la página web del diario El Mundo. Aquí el enlace al vídeo original]

Probablemente su libro más famoso sea Las venas abiertas de América Latina (incluso aunque en los últimos años el propio autor haya renegado un poco de él). Y, sí, sin duda alguna ese libro nos abrió a muchos los ojos sobre cómo desde Europa primero y Estados Unidos después destrozamos sistemáticamente las mejores posibilidades de América Latina. Sin embargo, qué queréis, a mí su obra que más me marcó fue El libro de los abrazos. Son esos textos cortos, directos, profundamente impactantes en los que pienso cuando alguien menciona al autor. 

Ahora que ya no habrá nuevas frases de este genio literario, es un buen momento para recordar las que nos dejó. Su muerte no dejar un buen motivo para volver a leerle. En realidad, cualquier excusa es buena para leer a Galeano.  

El misterio de las piedras sagradas

Busco libros de Elige tu propia aventura. Sí, sí, sé que éste no es un blog de compra-venta, pero es que desde que empezamos a leer El misterio de las piedras sagradas, de Louise Munro Foley, ha habido un montón de chavales que me han preguntado si teníamos en la biblioteca "más libros de esos rojos como los que leo en el Déjame". Y me da muchísima pena tener que explicarles que no, que, de hecho, el que estamos leyendo es mío, porque actualmente sólo publican libros de esta colección en inglés. Así que me pasearé por mercadillos de libros de segunda mano, a ver si consigo rescatar alguno para nuestros fondos. Pero lo digo desde ya: si tenéis por casa algún libro "de esos rojos" y tenéis ganas de donarlo, aquí será más que bien recibido. 

Por ahora, hemos acabado ya con El misterio de las piedras sagradas, que terminamos la semana pasada. Por supuesto, no agotamos todas las historias, porque las opciones se acercan al infinito. Pero llegamos hasta un final que nos gustó lo suficiente como para dejar de explorar. Además, lo mejor de no recorrer todas las posibilidades es que dejas la puerta abierta en la mente de los chavales: ¿Y si hubiéramos cogido la otra opción...?







martes, 14 de abril de 2015

Golybhe

A algunos diálogos les falta fuerza. Ciertas reacciones son poco creíbles. Determinados momentos cumbre de acción transcurren sin la emoción esperada. Ya mejorará. Es lo bueno de escribir una novela con 18 años, que tienes mucho tiempo por delante para pulir detalles. 

Miguel Murillo Peña es un antiguo alumno de nuestro colegio y, según cuenta él mismo, fue mientras cursaba aquí Secundaria cuando empezó a dar los primeros trazos a esta historia. Trazos que finalmente han desembocado en su primera novela, Golybhe, que vio la luz hace unos meses, que presentó el fin de semana pasado en la biblioteca Manuel Alvar, en Madrid, y que ya tiene una secuela esperando en la línea de salida. 



Yo tuve la suerte de tener uno de los primeros ejemplares y hace ya algún tiempo que me lo terminé. Y, como he dicho al principio, tiene algunas aristas por pulir. Pero lo leí entero: no es un libro que puedas dejar de lado fácilmente. Y es que, pese a esos pequeños detalles, la historia es buena, y Miguel la cuenta con la suficiente habilidad para mantener al lector enganchado. 

Personalmente, más que el desarrollo de la historia en sí, me atrapó el contexto en el que Miguel ha ambientado los hechos. Un mundo mágico distinto pero estrechamente vinculado al nuestro, con el cual no termina de estar clara la relación exacta que nos une, aunque el autor va soltando pistas para que los propios lectores intenten averiguarlo. Me gusta, además, cómo ha generado todo un mundo en el que nos va introduciendo de la mano de Erik, el protagonista: con su propia historia, sus distintos pueblos, idiomas, tradiciones... 

O sea, sí, queda margen de mejora, por supuesto. Pero Miguel Murillo ha abierto la caja de Pandora para dar rienda suelta a su creatividad literaria y se ha atrevido a dar el paso que a muchos nos da pánico: trasladar nuestra imaginación al papel. Y el primer paso siempre es el más difícil para echar a andar. Ahora que ya está en camino, si consigue seguir la ruta que deja vislumbrar en Golybhe, no me cabe ninguna duda de que nos traerá grandes libros. Os aconsejo de verdad que no os perdáis su opera prima. Cuando sea un autor famoso, querréis poder decir que le leísteis desde sus primeros pasos. 

viernes, 10 de abril de 2015

Cuidado, no te caigas en el dibujo

No soy capaz de disociar lo que veo de lo que sé que debería ver. Cuando observo los dibujos de Leon Keer, sé que son en realidad ilustraciones planas sobre el suelo. Y, sin embargo, soy incapaz de no ver la maleta en tres dimensiones, como si estuviera realmente allí, en medio de la calle. No puedo hacerle entender a mis ojos que esa banqueta no está ahí, que todo está en una misma superficie plana. Es el engaño visual de la perspectiva, y este tío es un genio en eso. 



Los artistas callejeros llevan siglos pintando los suelos de las ciudades, con la esperanza de que los paseantes les den algunas monedas y poder ganarse la vida. Según la Street Paiting Society, esta práctica tuvo especial calado en la Italia del siglo XV, donde los pintores dibujaban en las plazas, a los pies de las iglesias, imágenes de la Virgen con el niño Jesús, lo cual les llevó a ganarse el nombre de "Madonnari"(en italiano a la Virgen se le llama Madonna). 

Pero Leon Keer lo lleva a otro nivel. Porque sus cuadros no son sólo gigantescos murales con el suelo como lienzo. Que conste que gigantescos son. De hecho, en 2009 obtuvo el récord Guinness al dibujo de este tipo más grande del mundo, con una ilustración de 750 metros cuadrados (actualmente este mérito le pertenece al artista chino Yank Yongchun, cuya obra The Rythm of Youth medía 2.622'882 metros cuadrados). Es que además sus obras son en 3D, y con un dominio tal que ha conseguido arremolinar a nuestros chavales en torno a la micro exposición que le hemos dedicado en nuestro Rincón de Arte. Sus dibujos callejeros están pensados para borrarse, para que la lluvia y los pasos se los lleven, pero estoy convencido de que en la memoria de nuestros chavales se van a quedar permanentes.