"¡Qué pasada!". "¿Pero esto son dibujos?". "¡Qué maravilla!". Son algunos de los comentarios que ha levantado la micro-exposición de Paul Stowe que ha adornado nuestro Rincón de Arte durante esta semana. Incluso hoy, último día de la muestra, los propios profesores se quedaban ensimismados al ver los dibujos de camino al cuarto del teléfono.
El artista con sede en Shanghai (de hecho, su nombre en DeviantArt -una comunidad social para artistas- es Paul-Shanghai) sólo utiliza lápiz y portaminas. Bueno, y goma de borrar, suponemos, porque eso es imposible que a nadie le salga bien a la primera. Porque sus dibujos se confunden con auténticas fotografías. Y eso porque son en blanco y negro: si fueran en color, se confundirían con la propia realidad.
La habilidad de este artista para captar las arrugas o los reflejos es simplemente sensacional, y, sin embargo, desde mi punto de vista donde más destaca es en el manejo del agua, que es capaz de plasmar en el papel como si en vez de lápiz utilizara un grifo abierto.
Stowe se incluye dentro de una corriente pictórica conocida como Hiperrealismo. Este movimiento artístico surgió en Estados Unidos a mediados de 1960 y, básicamente, consiste en dibujar con muchísimo detalle a partir de una fotografía. En sus orígenes, arrancando en un momento en el que el arte había estado dominado por la abstracción, se tachó al movimiento de ser anti-intelectual y contrario a los movimientos de vanguardia. Ni siquiera se lo calificaba como arte. Francamente, que cada uno lo llame como quiera, porque, arte o no, trabajos como los de Paul Stowe son dignos de admiración, porque, arte o no, los dibujos de Paul Stowe prácticamente salpican.
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